El día de la conversación
Esa noche me quedé a dormir en su habitación, ya que ella me había pedido que hablemos al día siguiente para arreglar las cosas o ver qué hacer. Me levanté temprano para ir al trabajo. En todo el día, Maia no me escribió ni una sola vez. La única interacción que tuvimos fueron sus respuestas a algunas historias que subí a Instagram. Llegué a casa y me puse a limpiar y ordenar mientras esperaba a que ella llegara para poder tener la conversación.
En la sala estaban su mejor amigo y el novio de Tesa. Por fin, llegaron las 18, pero ella no fue al cuarto. Teníamos una conversación importante y ella se quedó en la sala charlando con su amigo, el novio de su amiga. Yo me acosté con el celular a mirar videos de Instagram mientras esperaba a que se hiciera un tiempo para mí. Finalmente, entró al cuarto. Yo dejé el teléfono a un lado para poder hablar, pero ella solo se cambió, me dijo que se iba a pasear con ellos y que hablaríamos a su regreso. Se fue.
Seguí esperando a que ella volviera. Finalmente, cuando regresaron, se fueron nuevamente a la sala a hablar mientras yo estaba en el dormitorio, ya que no le veía sentido estar en el dormitorio de ella. Cuando fue a verme, fue solo para decirme que ya habían cenado y luego regresó a la sala. Yo tomé mi tarjeta y la llave, y me fui a comprar algo de comida a un McDonald's, pensando que después de cenar tendríamos tiempo para hablar. Sin embargo, cuando estaba volviendo con mi cena, me crucé con ellos yendo por la acera enfrente a un bar.
La esperé hasta que se hicieron las doce y luego le mandé un mensaje reclamándole que la noche anterior ella había sido quien me pidió que hablemos ese día. No se dio el tiempo de hablar de algo tan importante como el final de nuestra relación, y me hubiera gustado que pudiéramos hablar las cosas de frente. Estuvimos hablando hasta las dos de la mañana por teléfono, donde lo único que ella hacía era darme la razón y decirme que también le habría gustado poder hablarlo de frente. Finalmente, cuando la conversación no daba para más, le dije que iba a buscar el cargador a su habitación y que me iba a dormir al otro cuarto. Enorme fue el disgusto que me llevé cuando al entrar al dormitorio vi que ella llevaba rato en la casa y ya estaba acostada, por dormirse.
Finalmente, tuvimos la conversación. Me dijo que sentía que era lo mejor para ambos, que yo merecía más, que yo había tenido más en relaciones anteriores y que ella no podía dármelo. No quería terminar, pero sentía que era lo mejor para ambos. Yo le dije que si era lo que realmente sentía que no podía darme, si eso era lo que sentía que me hacía infeliz, podríamos buscar la forma de arreglarlo. La conversación terminó con ella diciéndome que ya no sentía lo mismo que antes, que no me quería, pero que me amaba. Sentía que teníamos que terminar, pero que no quería hacerlo. Finalmente, me fui a dormir porque al día siguiente tenía que despertarme temprano.