Momento de inflexión

Cuando estás dentro de una relación abusiva, es muy difícil reconocer cuando están sobrepasando tus límites. Hay un punto en el que nadie debería permitir que esa relación continúe, ni siquiera por un segundo. Sin embargo, encontramos formas de justificar esas acciones, incluso de normalizarlas. En mi caso particular, incluso después de que la relación estaba "terminada" (llegaré a la razón de esas comillas en algún momento), seguía justificando ese incidente como un hecho aislado. Incluso me sentía culpable de su reacción y de alguna manera creía que era mi culpa.

Era un día como cualquier otro. Todavía trabajaba solo seis horas al día. Habíamos pasado un día normal en nuestro apartamento, donde vivía con ella y sus dos mejores amigos. No era uno de los días más memorables de nuestra relación, pero habíamos pasado un buen rato juntos.

Esa noche, cuando volvimos a nuestro dormitorio, comencé a hacerle mimos y caricias como de costumbre. Nos acostamos en la cama, la abracé y empecé a darle pequeños besitos en la cara: en los cachetes, la frente, la nariz y la boca. Luego, simplemente la abracé durante un rato largo. Ella se sintió sofocada por esto y en el momento en que comencé a soltarla, me empujó contra un enorme ropero blanco encastrado en la pared de la habitación. Me agarró del cuello y apretó con fuerza. No dijo nada en ese momento, solo me miró. No era la primera vez que veía esa ira en su mirada y no sería la última. No recuerdo exactamente en qué posición estábamos en ese momento, pero hay tres cosas que dudo que se borren de mi memoria su mano izquierda, que estaba apretada con muchísima fuerza, sus labios apretados con la mandíbula tensa y, sobre todo, esa mirada severa y llena de odio, no hay forma alguna de que la forma en la que memiraba ene se momento se me pueda olvidar algun dia.

Entonces, simplemente quité su mano derecha de mi cuello y le dije: "Maia, ¿qué te pasa? ¿Cómo puedes hacerme eso por un abrazo? ¿Estás loca? No vuelvas a hacerme algo así".

Su única respuesta fue que era mi culpa por estarla sofocando.